Poniéndola bonita para la foto

Vender una empresa o incorporar un socio (que es como vender parte de la empresa) exige un trabajo previo. No es cuestión de salir a buscar un comprador y aceptar el mejor precio que nos ofrezcan. Hay que preparar a la empresa para la venta. Es como cuando vendemos la casa. Primero arreglamos las goteras, reemplazamos los bombillos que no funcionan y le damos una manito de pintura.

Algo similar hay que hacer con la empresa. Hay que ponerla guapa, atractiva para los inversionistas. Hay que resaltar lo bueno, el desempeño exitoso del pasado y, por sobretodo, las grandes mejoras que se pueden lograr con solo unos pequeños cambios.

De las operaciones que hemos visto en los últimos años, rescato los siete “preparativos” que con mayor frecuencia conviene hacer para sacarle el máximo provecho a una operación de venta de la empresa.

  • Escindir los inmuebles: quien compre la empresa no estará necesariamente interesado en el negocio inmobiliario. Además, probablemente sea una buena idea vender la empresa y celebrar un contrato de alquiler para que los ex -dueños del negocio tengan una renta.
  • Sincerar gastos que, en realidad, son dividendos: si los accionistas pasan gastos que no están relacionados con el giro del negocio o si reciben sueldos mayores a los de mercado, hay que corregir la utilidad hacia arriba. Hay que reconocer que esos mayores gastos son en realidad utilidades que los accionistas se llevan de manera “particular”.
  • Cancelar cuentas con accionistas: las cuentas por pagar a accionistas difícilmente serán pagadas por el nuevo dueño. Es mejor asegurarse de saldar esas deudas antes de la venta. Lo mismo habría que hacer si el accionista le debe dinero a la empresa. Para este último caso, es posible cancelar la deuda sin que el accionista tenga que desembolsar efectivo.
  • Disponer de los activos no operativos: las obras de arte, vehículos de la gerencia y accionistas y los equipos en desuso, no generan flujos de caja. Por lo tanto, no harán que se consiga un mejor precio por la empresa. Pero si siguen figurando en los libros el comprador querrá llevárselos. Mejor será distribuirlos entre los accionistas o venderlos
  • Formalizar contratos vigentes: contratos con proveedores, clientes, distribuidores, alquiler de locales, etc. pueden tener un impacto relevante en el valor de la empresa. Aquí hay que concentrarse sobretodo en aquellos contratos que proveen estabilidad al negocio en el mediano plazo.
  • Actualizar libros legales: los libros de actas de la Junta General de Accionistas y del Directorio (de ser el caso) deben estar al día y con los formalismos requeridos. Si los libros no están al día hay que aprovechar para formalizar eventos de importancia que hayan ocurrido y que convendría dejar sentado en actas.
  • Reducir o eliminar contingencias: en la medida de lo posible, las contingencias laborales y tributarias deben identificarse y tratar de resolverse. También pueden haber contingencias con clientes o proveedores. Esconderlas no sirve. Éste es el momento de enfrentarlas directamente y de darles el mejor tratamiento posible.

Preparar a la empresa para su venta toma tiempo y esfuerzo pero tengan la seguridad de que siempre será una muy buena inversión. Se ve en el precio que se recibe por las acciones.

 Escrito por: Martín Reaño

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