El 2016 será una suerte de año bisagra. Tendremos una primera mitad de año con gran incertidumbre política y con un gobierno saliente intentando rematar algunas obras y actos que mejoren su imagen en sus últimos meses. Y una segunda mitad de año en la que se empezarán a revertir rápidamente la parálisis y desconcierto de los empresarios.

Este es el año en que las empresas tienen que prepararse para recuperar buena parte de los niveles de crecimiento a los que habíamos estado acostumbrados. El 2017 será un año muy bueno y será posible generar márgenes y ganancias extraordinarias. Esto será así no solo porque los volúmenes de negocio se van a incrementar, sino porque las empresas se beneficiarán de los recortes de gastos y racionalizaciones que a la fuerza han tenido que hacer para sobrevivir en estos últimos años tan difíciles.

Pero no todos se beneficiarán igual de la bonanza que se viene. Para poder aprovechar la coyuntura, las empresas tienen que prepararse. Algunas tendrán que renovarse tecnológicamente; otras tendrán que tener presencia en mercados en los que actualmente no están. Habrán las que tendrán que desarrollar nuevos productos para un mercado que retomará sus niveles de exigencia de antes. Algunas empresas tendrán que retomar personal que desvincularon e iniciar procesos de capacitación que pueden ser más o menos largos.

Cada empresa tendrá que prepararse de diferente manera. Lo común será que todas las empresas que quieran crecer necesitarán invertir en su capital de trabajo. Es que vender más viene acompañado con más cuentas por cobrar y más inventarios que alguien tendrá que financiar.

Si la situación financiera de la empresa no es la mejor –como suele ser luego de una época de enfriamiento- los bancos no estarán muy dispuestos a financiar los requerimientos del crecimiento. Que opción queda: buscar un socio que aporte el capital necesario.

El momento de incorporar a un socio es ahora. Esperar a que termine el año ya será muy tarde.

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